Retire la boquilla y límpiela con un alambre fino o un palillo.
Use todo el contenido. No guarde el producto ya diluido.
Libere toda la presión antes de abrir el pulverizador.
Abra el pulverizador y enjuague con abundante agua.
Si la boquilla se obstruye, no intente forzar su apertura con presión de aire.
Libere siempre la presión después de su uso y antes de la limpieza.
Gire la boquilla para ajustar el patrón de pulverización.